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Toni Montesinos Gilbert

huacanamo Lunes, 01 Febrero 2010

 LAS RENDICIONES

 

28/01/2010

Suplemento Arte y Letras, Diario Información de Alicante

Joaquín Juan Penalva

 

“Las rendiciones” es el primer libro de poesía en castellano de Sergi Gros (Sabadell, 1974), licenciado en Filología Catalana y autor del volumen de relatos “Los calígrafos” (2005). En 2007, Gros recibió el Premi Joan Teixidor de Poesia por una colección de haikus en catalán titulada “Suburbanismes”, incluida en “I alhora en equilibri”, poemario que reúne también la obra de Aina Ferrer y Marc Zanni. Además, ha publicado poemas y cuentos en diferentes revistas culturales, como “Revista Q” o “Papers de Versàlia”.

            Sergi Gros inaugura con “Las rendiciones” su trayectoria como poeta en castellano, y lo hace con una propuesta atrevida, arriesgada, en cierto modo radical, por novedosa. Su nuevo libro presenta una colección de cincuenta piezas breves, de verso corto, precisas y certeras, que radiografían algunos de los males de nuestro tiempo y perfilan un mundo apocalíptico, donde surge una nueva épica, construida con las ruinas de la modernidad. El ser humano parece haber sido devuelto a la noche de los tiempos y se encuentra rodeado de basura, de los restos de lo que un día fue el progreso y la tecnología. Parece que, tras una hecatombe, los humanos retornan a una noche perpetua.

            No hay en “Las rendiciones” la recreación de un “locus amoenus”, sino que Gros le da la vuelta al tópico grecolatino y acaba configurando un “locus horribilis”, un mundo sin esperanza ni futuro. La primera composición del libro, “Agujeros”, no deja lugar a dudas: “En lo sucesivo / tendréis que aprender / a hacer agujeros / en la misma tierra / sobre la que antaño / alzasteis viviendas”. La luz –¿qué ha pasado con el sol, ausente a lo largo de todo el volumen?– se convertirá en un bien preciado y los hombres fabricarán antorchas con los jirones de sus camisetas: “Dormiréis en zanjas / bajo la negrura. // Tendréis que hacer luz / y apuntar al cielo”. Pronto esa segunda persona del plural se convierte en primera, porque, al fin y al cabo, de quien habla el poeta es de todos nosotros; así ocurre en “Árboles” –“Somos hombres rotos / que acaban sus días / con planes sencillos: / marcar las paredes / con cruces pintadas / y andar sin zapatos / por las autopistas”– y en “Derrocados” –“Cuando finalice / la última batalla / nos dedicaremos / a ahuyentar las moscas / de la piel quemada / de los derrocados”–.

Más adelante, en el poema “Enemigo”, aprendemos que el ser humano ha tardado demasiado en descubrir a su peor enemigo, él mismo: “Hemos malgastado / demasiado tiempo / en hacernos fuertes / ante un enemigo / que no tiene nombre, / que nunca lo tuvo”. En algunos momentos de la Historia, al ser humano se le “concedieron / tiempos de bonanza”, pero sólo sirvieron “para limitar / nuestros cementerios / con empalizadas”, “para juntar huesos”. Ahora, en cambio, todo cuanto acumulamos sólo servirá para alimentar hogueras, y las llaves de las casas que perdimos “las fraguaremos / hasta conseguir / metales violentos”. Si hay un motivo que se repite en diferentes composiciones del libro es el de los “hombres rotos”, que aparece en “Rendiciones” –“Somos hombres rotos / que vuelven al río / en el que nadaron / por primera vez”–, “Rotos” y “Simplicidad” –“Somos hombres rotos / que ya no recuerdan / su antigua entereza”. Quizás debamos prepararnos para una época de tinieblas, “cuando llegue el frío / y endurezca el mundo”, cuando nuestros zapatos sean nuestro bien más preciado.

La derrota, la destrucción y el fracaso lo presiden todo, pero también en ellos puede existir la belleza y lo heroico. “Las rendiciones” presenta un mundo apocalíptico, el regreso a una Edad Media o a una Prehistoria post-tecnológica. Al final, el poeta lanza, en los versos de “Libro”, una advertencia a quienes escriban después de las tinieblas: “Escribid un libro / que no tenga márgenes / en los que acabar / siendo reescrito”. Puede que hayamos apurado ya todos los márgenes y que las páginas de ese libro sean nuestra última esperanza frente a la oscuridad.


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